GRAN DON: EL SILENCIO
- “El gran don del Silencio” se refiere a la importancia y el poder del silencio en la vida humana. Este tema ha sido explorado en diversas tradiciones espirituales, filosóficas y literarias.
- El silencio no es simplemente la ausencia de sonido, sino un estado de quietud y presencia que permite la introspección, la conexión con uno mismo y, sobre tido, con EL trascendente.
- En un mundo lleno de ruido, distracciones y estímulos constantes, el silencio se convierte en un regalo valioso.
- Beneficios del Silencio:Claridad mental. El silencio permite calmar la mente, reducir el estrés y encontrar claridad en medio del caos.
- Conexión espiritual: Muchas tradiciones, como el budismo, el cristianismo o el hinduismo, consideran el silencio como una puerta hacia lo divino o lo esencial.
- Creatividad. En el silencio, las ideas fluyen con mayor libertad, permitiendo que surjan soluciones innovadoras.
- Autoconocimiento: El silencio facilita la introspección, ayudándonos a entender nuestras emociones, pensamientos y motivaciones.
- El Silencio en la Filosofía y en la Espiritualidad:
- En el taoísmo, el silencio es visto como una forma de alinearse con el Tao, el flujo natural del universo.
- En el budismo, la meditación en silencio es una práctica central para alcanzar la iluminación.
- En el cristianismo, los monjes han hecho del silencio una parte esencial de su vida contemplativa.
6. El Silencio en la Vida Cotidiana:
Incorporar momentos de silencio en la vida diaria puede ser transformador. Esto puede lograrse a través de:
- Meditación.
- Caminatas en la naturaleza.
- Simplemente sentarse en quietud, observando los pensamientos sin juzgarlos.
- Ponerse absolutamente, corporal, racional y “espiritualmente” en “las manos de Dios”, sin decir nada.
7. Consecuentemente:
- El silencio es un don porque nos permite reconectar con nuestra esencia, escuchar la voz interior y encontrar la paz en un mundo ruidoso.
- Como dijo el científico, filósofo y excelente cristiano, Blaise Pascal: “Todos los problemas de la humanidad provienen de la incapacidad del hombre de sentarse quieto y solo en una habitación.
- Aprender a valorar y practicar el silencio es, sin duda, la puerta abierta a una vida más plena y consciente en la contemplación del Sublime.
- Muchos católicos pelagianos actuales que pretenden autosalvarse, y salvarnos, en el estruendo de su verborrea, deberían atender al sublime silencio de Jesús el Cristo orante.
- Salmo 36, 7 “Cállate ante el Señor: ὑποτάγηθι τῷ κυρίῳ”!
Jaume González-Agàpito